Blog Café negro
Editorial: A rey muerto...
Anoche Canal 13, tomando como excusa el cambio de mando presidencial, nos entregó nuevamente “Las caras de la moneda”. El programa de entrevista humana, conducido por un desgastado Mario Kreutzberger, bien podría ser visto como una operación de relaciones públicas tanto del mandatario saliente, como el entrante. En esta, el personaje de rigor es acompañado por su corte de acólitos dispuesta a sobar la espalda, y reír y llorar frente a los pro y contras vividos por su candidato durante esos cuatro años de gobierno, que finalmente parecen eternos.
Así estamos frente a otro de muchos de estos intentos por acercar a la gente común, el llamado ciudadano a píe, a mandatarios que por más esfuerzo que hagan por parecer comunes y silvestres, están por razones obvias en un pedestal que los difiere del resto de los mortales. Así sería, si no fuera por un pequeño gran detalle. Un detalle decorativo pero que no pasó inadvertido: la presencia de Valentín Trujillo al piano.
Poco se puede agregar a este director, pianista y arreglador, que es el último ejemplo del músico total. Debutó a fines de la década de los 50´s a través de discos para la Odeon en donde plasmó sus dotes como fantasista en piano. A inicios de los 60’s junto a su orquesta, arropó el sonido nuevolero de los Carr Twins y Cecilia con colérica energía.
Al comenzar los 70’s fue el compañero de aventuras del muñeco Pin Pon, el del cuerpo de algodón. Junto a don Francisco, se transformó en el motor sonoro de Sábados Gigantes hasta su final, logrando sobrevivir al veto político por su posición de izquierdas. Y hoy es justamente reverenciado por la estatura de su legado musical, tal vez mucho más trascendente para el imaginario nacional, que el de muchos expresidentes.
Sólo la tradición permanece nueva como los hangares de puerto aviación, fresca como la melodía inmortal que brota de su piano frente a cada palabra, idea e imagen que evocó un entrevistado como Gabriel Boric. Esta fina artesanía, nos recuerda que frente al fantasma de la máquina fría y predecible que representa la inteligencia artificial, no hay modernidad o presidente que la silencie l genuino sentimiento moldeado desde la improvisación surgida desde el amor por el oficio. Y es que como rezaba el viejo adagio, a rey muerto, maestro Valentín puesto.
René Cevasco