Experto UV: períodos de ayuno intermitente o prolongado aumentan el tiempo de vida

25/11/2021
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El ayuno intermitente es un patrón alimentario en que se alternan periodos más largos de lo usual sin comer -por ejemplo, doce o más horas- con ciclos de ingesta de alimentos. Uno de los ayunos intermitentes más conocidos es el tiempo de restricción alimentario 16/8. Esto significa que uno puede consumir alimentos dentro de ocho horas en el día -por ejemplo, entre las 10 y 18 horas-, mientras se mantiene en ayunas por 16 horas todos los días.

El doctor Gonzalo Cruz, investigador del Centro de Neurobiología y Fisiopatología Integrativa, CENFI, de la Universidad de Valparaíso, advierte sobre los efectos metabólicos del ayuno intermitente.

“Existen varios estudios en personas y también en animales de experimentación que muestran efectos beneficiosos del ayuno intermitente en el metabolismo de lípidos e hidratos de carbono. Por ejemplo, se ha observado una mejoría en la tolerancia a la glucosa, en los niveles de glicemia, colesterol LDL, triglicéridos e incluso en la presión arterial. Es interesante que estos efectos se observen incluso aunque no haya una baja considerable de peso”.

Restricción calórica

Uno de los cuestionamientos más frecuentes al ayuno intermitente es su efecto con respecto a la disminución en el peso corporal, dado que, usualmente, las personas buscan este tipo de estrategia para bajar de peso.

“Un estudio clínico reciente demostró que los efectos del ayuno intermitente se pierden si la persona come en exceso para compensar lo que no comió en el tiempo de ayuno, es decir, si hace un ayuno sin restricción calórica, concluyendo que es la restricción calórica y no el ayuno el que tiene los efectos beneficiosos en el peso corporal y en el metabolismo. Sin embargo, la lógica de este estudio no es lo que usualmente hacen quienes realizan ayuno intermitente, ya que quienes desean bajar de peso deben estar en una restricción calórica. Entonces, la pregunta correcta es si la restricción calórica con ayuno intermitente o sin ayuno intermitente tiene mejores efectos”.

Bajo ese contexto, el investigador agrega que un artículo recientemente publicado atribuye la mayoría de los efectos beneficiosos de una restricción calórica a periodos prolongados de ayuno (Pak, 2021). Es decir, se tiene mejores efectos metabólicos si las calorías se consumen dentro de un rango de tiempo acotado.

Longevidad saludable

También varios estudios han demostrado que en diversas especies, como bacterias, gusanos e incluso roedores, periodos de ayuno intermitente o prolongado aumentan el tiempo de vida.

“La clave está en los efectos beneficiosos del ayuno intermitente en prevenir el envejecimiento celular y generar un switch metabólico hacia rutas que permiten conservar la energía y la vida. Los mecanismos que explican estas observaciones se encuentran aún en estudio. Sin embargo, los diversos tipos de ayuno intermitente han demostrado efectos beneficiosos, muchos similares a los que produce el ejercicio físico durante el envejecimiento”.

En la misma línea, acota que nuestros relojes biológicos son fuertemente influenciados por dos factores principalmente: el ciclo de luz/oscuridad y el tiempo de comidas.

“En este sentido, personas que tienen obesidad y roedores alimentados con dietas altas en grasa tienden a comer de noche o de forma desorganizada, lo que desincroniza los relojes biológicos. Varios estudios han observado que restringir el tiempo de comida a algunas horas dentro del día (o dentro de la noche en roedores) vuelve a sincronizar los relojes biológicos. Esto es importante, ya que varias mejoras metabólicas se pueden deber al control de estos genes (relojes biológicos) sobre enzimas importantes en el metabolismo”.

Microbiota

Además, a nivel de microbiota también se pueden hallar algunos beneficios, ya que se han observado cambios importantes en las bacterias intestinales de personas o roedores que son sometidos al ayuno intermitente: “Aparentemente, la microbiota de personas que realizan ayuno intermitente es más ‘saludable’ y menos inflamatoria. Además, esta microbiota produce sustancias activas que regulan el metabolismo del hospedero. En este sentido, en roedores se ha observado que la microbiota de quienes son sometidos a ayuno intermitente produce sustancias que aceleran el metabolismo y promueven el gasto energético”. 

La investigación del doctor Cruz, que realiza en su laboratorio alteraciones reproductivas y metabólicas, apunta a estudiar los efectos del ayuno intermitente en roedores obesos. Con ese objetivo alimentan a los ratones solo dentro de ocho horas en la noche, durante su periodo activo, y estos quedan con 16 horas de ayuno (durante el día). En el estudio han evaluado el peso, la glucemia y otros marcadores después de seis semanas de ayuno intermitente.

Entre los resultados, el doctor Cruz adelantó que han observado una disminución en el peso, la glicemia en ayunas presenta una mejor tolerancia a la glucosa y además muestran un hígado menos graso.

“Estamos estudiando a qué se deben estos efectos beneficiosos aunque los animales sigan consumiendo una dieta alta en grasas (pero restringido en horarios). Nuestra hipótesis es que se producen metabolitos, entre ellos cuerpos cetónicos, que tienen propiedades antiinflamatorias a nivel central y periférico. Una disminución de la inflamación sería una de las causas de la mejoría en los parámetros metabólicos”.

Pero ¿qué tan factible es el ayuno intermitente como una terapia? Gonzalo Cruz plantea que, como todas las terapias, existe una gran variabilidad en la respuesta individual de quienes hacen ayuno intermitente.

“La mayor debilidad de los estudios clínicos es que a pesar de que inician con una gran cantidad de pacientes, son muy pocos los que logran mantenerse en ayuno intermitente por todo el periodo evaluado. Esto pone en énfasis que hay personas más afines con este patrón alimentario y otras que no. Si bien el ayuno intermitente no presenta riesgos para la salud, como sí lo hace el ayuno prolongado, puede asociarse a algunos efectos adversos como dolor de cabeza -sobre todo los primeros días-, deshidratación, deficiencias nutricionales y puede ser potencialmente peligroso en personas con trastornos de la conducta alimentaria. Es prioritario que quienes no tengan conocimiento del tema se asesoren con profesionales, como nutricionistas, nutriólogos o nutriólogas, que ayuden a mantener un balance de los macro y micronutrientes necesarios para no perder masa muscular ni tener otras alteraciones”, recomienda.