"El monto de esta agua, termina siendo una carga, cuando uno la lleva sólo al consumo humano"
En un paso decisivo para enfrentar la megasequía que afecta a la zona central, Esval y Aguas Pacífico formalizaron un acuerdo de largo plazo que permitirá integrar, por primera vez, el agua de mar desalada a la red de consumo humano del Gran Valparaíso y Litoral Norte. El contrato, con una vigencia de 20 años, asegura el suministro de 200 litros por segundo, fortaleciendo la resiliencia hídrica de la región.
El director de sustentabilidad y asuntos corporativos de Aguas Pacífico, Jorge Sanhueza, destacó el acuerdo y dio cuenta que incorporó desde su diseño el modelo multipropósito. Con este acuerdo, 25% de la capacidad de producción tendrá como objetivo el consumo humano.
Esta iniciativa representa una inversión de $ 6.000 millones por parte de Esval para la construcción de infraestructura complementaria, que incluye estanques de regulación y sistemas de potabilización. Con este volumen, se estima que se podrá cubrir el consumo diario de 25.000 hogares, es decir un 5% de la demanda del Gran Valparaíso y Litoral Norte. Este otro proyecto espera que el sistema entre en pleno funcionamiento durante el año 2028.
La planta desalinizadora Aconcagua cuenta con una capacidad de producción de 1.000 l/s, y presenta a la fecha un 90% de avance general (planta y acueducto). Originalmente estaba previsto que comience a operar en régimen el primer semestre de este año, sin embargo Sanhueza señaló que podría ser en julio.
La distribución multipropósito de Aguas Pacífico considera una proporción de 70% para industria y 30% para comunidades. "El agua desalinizada es un agua cara", dice Sanhueza, argumentando que la complejidad de los procesos de producción lleva a que sea la demanda para los procesos industriales lo que permite concretar estas inversiones, "cuando uno incorpora agua nueva los primeros que tienen que subirse a eso son las industrias, son las empresas que tienen más recursos y después, por supuesto, también las personas, un poco lo digo porque sino también el monto de esta agua, que es más caro, termina siendo también una carga cuando uno la lleva sólo al consumo humano".
Informó que un 50% de esta agua va a la minería y en específico para la empresa Angloamerican "fue además el cliente que permitió ir a los bancos y lograr los préstamos para poder echar a andar este proyecto", señala. Cerca de un 20% tiene como destino el área de energía; y otra proporción para consumo humano, conformado por el acuerdo con Esval que considera un 20% y a eso se suma un destinado 5% para los SSR (ex APR) "subvencionada por nosotros mismos a un precio muy muy bajo", lo que señala va en beneficio para comunidades. "Demuestra la lógica multipropósito", agrega el ejecutivo.
Escuche la entrevista completa a Jorge Sanhueza, director de sustentabilidad y asuntos corporativos de Aguas Pacífico.