Ciudad mosaico

Ciudad Mosaico es el espacio de la Unidad de Igualdad y Diversidad de la Universidad de Valparaíso en radio Valentín Letelier, que aborda y revisa la ciudad inventada, inclusiva, en la que se debate, se disiente, se conoce y se muestra la realidad diversa e innovadora.

El formato de Ciudad Mosaico considera una entrevista central, que se prolonga a lo largo de los 60 minutos de programa. La conversación va matizada con una selección musical escogida especialmente para cada episodio, y considera, por ahora, la cápsula “Mujeres no identificadas", historias de mujeres notables, desconocidas y cotidianas.

Podcasts de este programa

SINTONIZA

Miércoles 14:00 a 15:00

Lorena Ruiz
Conductora

Javier Moraga
Editor musical

La Caja Política de Javiera Arce: De cuentas públicas y otros demonios (I)

El sábado 1 de junio, su excelencia el Presidente de la República Sebastián Piñera, en horario prime, entregó al país su segunda cuenta pública, en medio de un gobierno de resultados más bien opacos, y con una antesala de un viaje a China marcado por invitaciones familiares y a “familia extendida”, consistentes en socios de sus hijos para incrementar las relaciones comerciales de la familia Piñera-Morel. Todo ese antecedente sin duda marcó los rimbombantes anuncios que expresó el Presidente en su cuenta pública; sin embargo, uno de los más comentados fue el de la reducción del número de parlamentarios y el límite a la reelección. Muchas personas catalogaron dichas medidas de populistas, y en este espacio reafirmaremos dicha posición, ¿por qué?

Primero, las reformas electorales son poco frecuentes a nivel mundial; es más, la evidencia sostiene que se realizan en menor medida luego de grandes consensos sociales. Durante el segundo gobierno de Bachelet, luego de veinte años de conversaciones y de un primer intento sustantivo, luego del arduo trabajo de la Comisión Boeninger, formada para dichos fines en 2006, se logró aprobar. Es más, la característica del nuevo sistema electoral fue justamente romper con el sistema electoral binominal, uno de los grandes enclaves autoritarios que inmovilizó a la democracia chilena durante la época de la transición. Las características de la reforma consisten en incrementar la proporcionalidad del sistema, en particular en las áreas más pobladas, de tal manera que la población escoja un mayor número de parlamentarios en dichas zonas. Es importante agregar que el número de parlamentarios se calcula en base al incremento demográfico de la población, y en los países serios —como le gusta decir a una joven diputada de Renovación Nacional— se calculan en base al Censo, es decir, cada diez años, y en esa perspectiva Chile incluso debería tener más diputados de los que tiene en la actualidad, porque sobrecarga la labor de representación de los parlamentarios.

En un segundo orden, los sistemas de representación proporcional son más amigables para aplicar cuotas para las mujeres. Es por esta razón que en el esquema del sistema binominal, las mujeres nunca pudieron alcanzar más de un 15 por ciento de la representación. De hecho, con la última elección de inmediato se incrementó su presencia a 22 por ciento.

Finalmente, el sistema electoral nuevo bajó las barreras de entrada al sistema; es decir, con menos porcentaje de votación, logras ingresar al Congreso Nacional, lo que benefició notoriamente a grupos políticos nuevos como el Frente Amplio. Eso sí, hay que ir en buenas coaliciones para poder maximizar la votación del total de la lista.

¿Qué hay detrás de este anuncio? Pues bien, detrás del anuncio puede existir la necesidad de sobrevivir frente al desprestigio de otro poder del Estado, como lo es el legislativo, ya que siempre es fácil pegarle al que está más débil. Sin embargo, algo debe ocurrir con los grupos más radicales dentro del Congreso Nacional, que han generado animadversión durante la tramitación de la agenda legislativa del gobierno, como lo es precisamente el Frente Amplio, a pesar de sus descoordinaciones. Sin lugar a dudas, el llamado de “Piñera” a la segunda transición y él mismo ponerse a la cabeza, reviste la necesidad de moderar el sistema de partidos, por lo que volver al sistema electoral binominal se vuelve una salida fácil para limitar el acceso de grupos más radicales.

Pero se equivocan en parte, ya que la sociedad chilena cambió, y la apatía electoral y desconfianza institucional se basan en el inmovilismo que generó el sistema binominal durante sus 25 años de duración, ya que el paisaje político se volvió poco dinámico, y durante demasiados años se retrasaron cambios sustantivos que requería la sociedad chilena. A pesar de ello, intentar imponer soluciones de los años noventa a problemas distintos, puede resultar peor que la enfermedad, y es mejor no anunciar medidas que serán poco probables de cumplir, como esta.

Sobre el límite a la reelección, opinaremos en otro momento.

@javiarce

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