Larga, corta, plisada, tableada, escocesa, plato, tubo, tres cuartos. La falda es una prenda diversa, comunicativa y polémica. Aunque parezca ridículo, se supone hay edades y cuerpos más o menos adecuados para la versión corta y hay usos sociales y elegancias donde aplica la prenda en su versión evangélica.

Cuál es la razón? Acaso la pierna varicosa debe taparse y ocultarse tras la tela? Es la celulitis bajo el glúteo motivo de vergüenza y  no puede airearse ni asolearse por temor al qué dirán? Son las rodillas huesudas o arrugadas partes corporales privadas de libertad?

Los gaiteros llevan falda y sería una moda masculina bastante interesante, si se lograse imponer más allá de escenarios o vestuario de vocalistas de música grunge. Usar falda genera limitaciones en el rango de movimiento que sólo puede explicar quien se atreve a enfrentar sus días en esta prenda que requiere o supone (sobre todo si es mini) sentarse de una forma o evitar hacer ciertas cosas que propicien la exhibición de la ropa interior. Todo un desafío desconocido para los hombres, que apurados muestran pelo en pecho cuando se atreven con algo tropical.

Me imaginaba dentro de este tema qué podría ser equivalente a una mini o a un escote femenino en el closet de un hombre, y pensé en un pantalón con escote pélvico que deje ver unos centímetros del comienzo superior del pene y algo de vello púbico,  como una invitación... Sería sólo para jóvenes? Nos increparían por mirar? Podríamos sostener una conversación fluida sin desviar la mirada? Lo único cierto es que sería mejor y más sexi que el poco agraciado escote obrero.

por Ana Lazo

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