Hazlo como hombre no implica que lo hecho quede mejor o súper bien. Incluso puede resultar que el producto sea desprolijo, a lo bruto o peor.

Muchas veces muchas de nosotras hemos escuchado esta frase, como impulso o incentivo para ejecutar algo rápidamente, para concretar o para dar lo mejor de la nuestra.

Pero, las cosas hechas como hombre son siempre símbolo de lo que debe ser? Les dicen a los hombres que hagan sus cosas como mujeres? Se les invita alguna vez a la fineza, a la ternura, al terciopelo que supone pervive en el trato femenino, tan necesario en este mundo donde día tras día acariciamos lo áspero?

No. A ningún machirulo, palabra despectiva que molesta menos que feminazi, le han siquiera insinuado alguna vez que haga algo como señora. Todo lo contrario, les han inculcado que hacer algo como niña está lejos de hacerlo bien.

Una mirada sesgada y miope en un mundo donde lo que menos necesitamos es brutalidad y violencia y donde las carencias están justamente por el lado de la ternura y la sutileza.

No se trata de eliminar, ni de competir, ni de constituirnos como adversarios; se trata de que en cada persona fluya naturalmente ese niño y esa niña que todos llevamos dentro y que no nos hace ni más ni menos machirulos, ni más ni menos feminazis: nos hace sólo simples y complejas personas.

por Ana Lazo

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